Amalia Avendaño
Don Samuel fue quedándose dormido poco a poco y su respiración se fue escuchando cada vez menos hasta detenerse, sin ningún dolor, sin sufrimiento. Así se fue la mañana del 24 de enero, después de estar enfermo desde hacía varias semanas. Se fue sin imaginar el impacto mediático de su fallecimiento y las conmovedoras consecuencias en los corazones que tocó durante su caminar de medio siglo en la diócesis más pobre de Chiapas