Tapachula, Chis.— Sin que ninguna autoridad verifique su estado de salud, miles de personas, en su mayoría provenientes de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, ingresan de manera irregular a territorio nacional por el río Suchiate, que divide a México de Guatemala, y que se ha convertido en una puerta abierta a todo tipo de enfermedades, ante la falta de inspección sanitaria.
Solo un pelotón de efectivos del ejército mexicano revisan de manera aleatoria las pertenencias de algunos de los “sin papeles”. Ante ellos trasiegan a diario grandes cargamentos de maíz, papa, cebolla, tomate, azúcar y legumbres, que entran a México de manera ilegal, a bordo de las balsas construidas con neumáticos de tractor y tablas que navegan por el afluente, y que del lado de Chiapas son descargados sin que ninguna autoridad los registre.
De este lado, sopas instantáneas, leche, cereales, pasta dental, huevo, fríjol, arroz, refrescos, dulces, papel sanitario, cervezas, utensilios de cocina, entre otros productos, son trasladados hacía Guatemala en las mismas lanchas. En el vecino país centroamericano tampoco hay revisión.
El paisaje que ofrece el río más importante de la frontera sur es abrupto: montones de basura, latas, botellas, frutas y legumbres podridas sobre las que revolotean moscas y zancudos. El nauseabundo olor que despiden animales muertos y comida en descomposición aderezan el cuadro.
A orillas del Suchiate migrantes y lugareños defecan, se bañan o beben de esa agua ante la falta de servicios sanitarios, el mismo uso que le dan al agua contaminada del río perros callejeros y marranos que crían las familias ubicadas en la inmediaciones del afluente, donde descargan sus aguas negras los negocios instalados en la frontera, que tienen como compradores principales a los guatemaltecos.
La frontera sur de México es una puerta abierta a cualquier tipo de enfermedades ante la falta de control sanitario de la población móvil que ingresa de manera irregular, coincidieron autoridades del sector salud y diplomáticos de Guatemala.
El jefe de la Jurisdicción Sanitaria número Siete, Luis Manuel Salgado Corzote, reconoce que no existe un control sanitario en la frontera con Guatemala, donde cada año ingresan miles de migrantes de centro y Sudamérica, sin que se tengan datos sobre el estado de salud de ésta población móvil, por ello, dice “es puerta abierta a cualquier tipo de enfermedades”.
El cónsul de Guatemala en Suchiate, Sergio Valladares, coincide en que ante la ausencia de un control sanitario de la población migrante, la frontera de ambas naciones es un “foco rojo” de enfermedades.
“Por las condiciones en las que viajan no hay oportunidad de hacerles un examen sanitario para ver el estado de salud en el que se encuentran”, señala el diplomático y agrega que las condiciones climatológicas también favorecen a muchas enfermedades, como las transmitidas por vectores y gastrointestinales.
Refiere que aunque en Guatemala no hay epidemias o pandemias actualmente, la población padece males de alto riesgo sanitario como el paludismo, dengue, cólera, rotavirus y Sida.
El lastre
El 1995 en Guatemala murieron más de cinco mil niños y niñas por una epidemia de sarampión controlada hasta 1998, actualmente se han incrementado los casos de esa enfermedad, de acuerdo a informes del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social del vecino país.
Salgado Corzote dice que por la numerosa población móvil, los 16 municipios fronterizos son principalmente los de alto riesgo. De enero a la fecha. en esta zona se han registrado 800 casos de infecciones diarreicas agudas, 190 de rotavirus, mil 500 de infecciones respiratorias agudas en menores de uno a cinco años, y 34 casos de dengue, ocho de ellos de tipo hemorrágico.
El funcionario de salud indica que en la zona fronteriza se tienen registrados 36 casos de VIH-Sida en hombres y mujeres, 65 enfermos de tuberculosis, a los que se les proporciona tratamiento gratuito. El número de enfermos se ubican, en orden de incidencia, en la zona alta del municipio de Huixtla, Escuintla, Tapachula y Ciudad Hidalgo.
Salgado Corzote revela que Chiapas mantiene una alerta sanitaria permanente en relación al dengue, paludismo y enfermedades diarréicas, de las cuales se prevé un incremento considerable debido a los cambios climatológicos que se presentan.
Otra de las enfermedades que preocupan al sector salud es la diarrea aguda, de la cual también se prevé un incremento en las próximas semanas ante las altas temperaturas, de las que incluso se esperan defunciones sobre todo de niños menores de cinco años y adultos mayores durante la época de lluvias que ya comenzó en el estado.
Publicado: Año 3 / Junio 2007 / Número 31
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