Fredy Martín Pérez
La maquiladora que Kamel Nacif abrió en Chiapas nunca significó una opción para la economía local. Administraciones estatales y federales le asignaron millonarios recursos. Cuatro años después, la planta cerró, pues al textilero sólo le interesaba abrirse camino para instalar casas de apuestas, evalúan investigadores.