Venustiano Carranza.- ¿Qué busca, ahora, el Ejército Mexicano en Chiapas? Felipe Hernández Yuena es una pieza clave de esta interrogante. De forma cada vez más abierta, evidente y burda, efectivos castrenses rastrean la zona, para armar las piezas del rompecabezas que parece ir directo a la cabeza de quienes cree líderes del Ejército Popular Revolucionario (EPR).
En el testimonio sobre el interrogatorio a que fue sometido el profesor de matemáticas de 45 años de edad, quien fue detenido el pasado 5 de febrero –y liberado un día después por “falta de pruebas”- se desprende lo que pareciera ser el objetivo central de su aprehensión, considerada por los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales como ilegal.
“¿Perteneces al EPR? ¿Conoces a los dirigentes del EPR? ¿Conoces a José Manuel Hernández Martínez, alias El Chema?”. Su relación con milicianos del grupo armado era el tema sobre el cual versaba el interrogatorio al que fue sometido durante varias horas, aderezadas de tortura física y psicológica como “técnica de persuasión”.
Luego de obtener una respuesta negativa a todas sus preguntas, los interrogadores –dos militares corpulentos que portaban capuchas, según la descripción de Felipe Hernández- intentaron infructuosamente hacerle firmar hojas en blanco, quizá, dice, con la intención de llenarlas después con imputaciones acusatorias contra los supuestos “eperristas”.
Aquel día en que los minutos fueron perennes, lo detuvieron junto con su pequeño hijo, Pavel Santiago, de seis años de edad. Eran alrededor de las 13:30 horas. Lo interceptaron cuando hacía fila en una institución bancaria.
Resistió los golpes y presiones. Finalmente fue llevado ante un agente del ministerio público del fuero común, quien lo sometió a un interrogatorio más “formal”, que giró entorno a su participación en la marcha del pasado 31 de enero contra el Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hecho que pareciera ubicarse en un segundo plano del objetivo principal de su detención.
Aquel día el niño Pavel Santiago fue sometido a maltrato psicológico. Sus familiares lo hallaron en el piso de la fiscalía sin comer, con los ojos hinchados, desesperando por no entender lo que ocurría.
Felipe Hernández Yuena labora desde hace varios años en el municipio de Venustiano Carranza, lugar que el Ejército Mexicano ubica como uno de los nuevos focos rojos en la entidad.
La búsqueda de células del EPR en esta región se remonta a la misma época en que el grupo armado salió a la luz pública en el estado de Guerrero, el 28 de julio de 1996; sin embargo, a partir del segundo semestre de 2007 el rastreo de eperristas en la zona por parte del Ejército Mexicano es más evidente.
En junio pasado comenzaron las denuncias sobre el acoso de militares vestidos de civil. El sobrevuelo de helicópteros y aviones militares en Venustiano Carranza. Luego, el día 28, la incursión de un convoy con efectivos castrenses en la zona habitada por integrantes de una nueva escisión de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ).
En dicha comunidad (asentada entre los años 2001 y 2002) habita el líder histórico de la OCEZ, José Manuel Hernández Martínez, alias El Chema. La incursión militar efectuada el 28 de agosto de 2007 fue directa a su persona.
En entrevistas posteriores a la incursión militar, El Chema habló sin tapujos sobre las acusaciones en su contra: “venían buscado un campamento militar, venían buscando a un supuesto Manuel, no dijeron apellidos”. “Se nos acusaba (en la de década de 1970) de tener vínculos con el Procup (Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo), recientemente con el EPR. Se nos ha dicho que en los documentos del Cisen (Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional) se manejan nuestros nombres (el de José Manuel y de Ricardo Magdalena Velasco), se nos ha dicho que nos acusan del ser del EPR”.
A juicio de Hernández Martínez, aquella incursión militar fue sólo de reconocimiento del terreno, pues así como entraron, sin decir nada, así se fueron, narró el campesino. Era un convoy de seis vehículos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena): un camión con más de 50 soldados y cinco vehículos Hummer con al menos otros siete elementos castrenses a bordo de cada uno de ellos.
José Manuel, a diferencia de otros “líderes sociales”, tiene en su haber una lucha de más de 30 años, y sigue viviendo tan modestamente como al inicio de su activismo. Desde hace tres décadas, pugna por la reivindicación de los derechos agrarios de él y sus compañeros. A la persistencia de esta demanda atribuye las acusaciones en su contra, porque pareciera inverosímil que mientras otros líderes cejan su movimiento, o se enriquecen en el proceso, él y otros campesinos continúan incólumes.
Los días subsecuentes a la incursión militar -del 28 de agosto- siguieron llegando a la zona de Carranza integrantes del grupo de inteligencia militar, vestidos de civil. Los acusados viven a salto de mata, en espera se ser detenidos en cualquier momento. La detención, tortura y encarcelamiento de Felipe Hernández Yuena, asesor de la OCEZ y la Casa del Pueblo, parece justificar ese temor.
Extrañamiento de organismos de derechos humanos
Recientemente, el Secretariado Internacional de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) solicitó “la intervención urgente” del jefe del Ejecutivo federal para atender el caso del profesor Felipe Hernández, considerado por las organizaciones de derechos humanos como “un luchador democrático del pueblo y del magisterio de Chiapas”.
La noche del miércoles 6 de febrero el Ministerio de Justicia de Chiapas puso en libertad a Felipe Hernández. Su abogado, el activista en derechos humanos, Miguel Ángel de los Santos Cruz, dice que el MP no tuvo elementos jurídicos para consignarlo ante un juez penal. La detención sin orden judicial, dice, “demuestra que se trata de un asunto político en el marco de una protesta social, ya que el gobierno perredista de Juan Sabines evidencia que en Chiapas no existe la libertad constitucional de libre asociación y manifestación de las ideas".
De los Santos dice que Hernández Yuena demandarán al gobierno chiapaneco para exigir la reparación del daño, toda vez que durante su detención el líder social fue torturado física y sicológicamente junto con su pequeño hijo de seis años.
La represión contra quien fuera uno de los oradores principales en el mitin que se celebró en esta ciudad el pasado 31 de enero contra el Tratado de Libre Comercio de América Norte (TLCAN), generó la protesta del Frente Magisterial Independiente Nacional del que Hernández Yuena es integrante.
En un comunicado de prensa dirigido al pueblo en general, el Frente Magisterial Independiente Nacional (FMIN), el Comité de Campesinos Pobres (CCP), el Grupo Cultural Revolucionario del Movimiento por la Emancipación de la Mujer (GCR-MEM), la Organización de Campesinos Maiceros de la región centro del estado y la Casa del Pueblo de Venustiano Carranza, repudiaron la agresión contra su compañero.
Por su parte, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, al condenar la violencia institucional con que actúan las fuerzas castrenses y policiacas, solicitó la intervención urgente de los organismos de derechos humanos para preservar las garantías individuales del profesor Felipe Hernández Yuena. (AM)
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Revista Contralínea
Publicado: Año 4 / Junio 2008 / Número 43
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